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Dadles una carta
ene 21 ⎯ Sin traducir Alfonso II nos enseñó el camino. Si la tierra está libre, traed hombres libres para poblarla. Y hombres buenos, no presidarios delincuentes, eso es más de anglosajones. El tiempo pasa, pero los hombres no cambian, Dadles una carta de derechos, dejadles vivir libres, no les explotéis, a ellos ni a sus hijos… y ellos vendrán de todas las tierras de alrededor.
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Despoblada, no: espaciosa
ene 20 ⎯ Sin traducir Un chalet con jardín donde viven cinco personas no está menos poblado que un piso donde sólo viven cuatro. Castilla y León no está más despoblada que el País Vasco, sólo es más espaciosa. Cabe más gente. Hay más sitio.
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Una carta en Brañosera
ene 20 ⎯ Un Alfonso la vació, y otro Alfonso, el Casto, la soñó poblada. Tan poblada que sus hijos llegaban hasta el mar, se echaban a él y encontraban el otro lado. El sueño era grande, muy grande, casi tanto como aquel valle lleno de nieblas y de osos. Munio y él, en un lance más imprudente que valiente, dieron cuenta, mano a mano, del último oso. Pero las nieblas no, las nieblas eran invencibles. Alfonso los llamó, ellos respondieron y allí estaban, los mejores, los más bravos, los más libres. Los más suyos. Habían convertido en altar una gran losa de los antiguos, habían descepado y roturado el brezal quemado en la primavera, tenían una cueva donde ocultar el ganado y seguro que ya sabían por dónde forzar los límites de la carta que iba a firmar el conde en presencia del rey. Alfonso sabía que no habría niebla, ni oso, ni moro, ni océano, que los detuviera. Pero primero había que firmar aquella carta.